Media hora fuera del puesto cuesta hora y media de máquina
Un operario lleva hasta tres máquinas a la vez. Cuando sale a buscar material, las tres paran. Ese multiplicador no aparece en ningún sitio y es el que se come el margen.
Tus operarios fichan y declaran lo que han hecho desde su propio móvil. Tú ves, el lunes por la mañana, qué piezas ganan dinero, cuáles lo pierden y cuántas horas se te van con las máquinas paradas.
En un taller de mecanizado el dinero no se pierde de golpe: se pierde en ratos de diez minutos, repartidos por toda la nave, que nadie apunta porque apuntarlos cuesta más que perderlos.
Un operario lleva hasta tres máquinas a la vez. Cuando sale a buscar material, las tres paran. Ese multiplicador no aparece en ningún sitio y es el que se come el margen.
Siete minutos de ciclo con dos de cambio son nueve minutos por pieza: 6,6 piezas a la hora, no 8,5. El objetivo calculado sobre el ciclo pelado es inalcanzable por construcción.
En cuanto un turno no saca lo previsto, la planificación de la semana deja de ser cierta. Y el parte en papel, cuando llega a la oficina, cuenta lo que alguien recordaba a las dos de la tarde.
El operario ya lleva el aparato en el bolsillo. No hay nada que instalar en la nave, nada que encender por la mañana y nada que recoger por la tarde.
Un reloj y un botón. Se hace con guantes, de un toque, y la hora la pone el servidor, no el teléfono. La salida no se bloquea nunca, aunque el parte esté a medias.
Una barra por máquina sobre el mismo eje horario. Elige el color —producción, preparación, avería— y arrastra el dedo. En bloques de quince minutos, sin selectores de reloj. Un turno se declara en menos de dos minutos, y se puede ir haciendo sobre la marcha.
El hueco en blanco significa máquina parada. No se pregunta ni se rellena.
Facturación, euros por hora de taller, entregas a tiempo y las piezas que pierden dinero. Todo calculado, ninguna hoja de cálculo que mantener. El encargado ve además quién ha fichado sin declarar.
Ejemplo de una semana en un taller de doce personas.
Casi todos los sistemas enseñan solo el segundo, y con el segundo solo todo el mundo sale bien. Aquí van siempre juntos, porque la diferencia entre uno y otro es el dinero recuperable.
Tus operarios rinden. Tu taller produce cinco horas de cada ocho. Las tres que faltan no son culpa de nadie: son esperas, cambios, material que no está y averías que nadie apuntó. Ahí está lo que se puede recuperar, y por primera vez se ve con nombre y apellidos de máquina y de hora.
Cada lote cerrado, con sus euros por hora reales contra los ofertados, y el desvío fase a fase. El sistema propone revisar la oferta; decides tú.
Las horas sin producir, desglosadas por actividad: preparación, avería, control, descanso. El descanso se separa siempre de la parada evitable.
Piezas declaradas que no caben en el tiempo pintado, averías abiertas desde el viernes, quién ha fichado sin declarar. Cosas concretas que atender, no porcentajes.
Esta es la restricción que gobierna todo el producto, y ha tumbado ya varios diseños mejores técnicamente. Si algo exige instalación física, no entra. Cada uno usa el teléfono que ya lleva encima, con sus datos o con el wifi de la oficina.
No hace falta que el taller tenga cobertura en toda la nave: el parte se rellena cuando se puede, incluso al salir.
El registro horario va aparte del parte, en su propio sitio y con sus propias reglas. Es lo único del sistema que mira un inspector, y está diseñado para eso.
El fichaje de salida no se bloquea jamás porque el parte esté a medias.
El trabajador ficha, queda registrado, y después se le pregunta si quiere rematar el parte ahora o luego. Convertir una obligación del taller en un peaje para el trabajador es la forma más rápida de que todo el mundo odie el sistema en tres días.
Y si el taller un día deja de renovar, el fichaje sigue funcionando. No se corta nunca: es su obligación legal, no la nuestra.
Preferimos decirlo antes de ir a verte. Si tu taller no es de estos, te lo diremos en la primera visita y no te haremos perder la mañana.
Vamos, lo montamos contigo y damos de alta a tu gente. Tus operarios lo usan una semana entera en producción real, en paralelo con lo que hagáis ahora. Al final te enseñamos los números de esa semana y decides.
Media mañana. Vemos las máquinas, cómo lleváis el control ahora y si esto os sirve o no.
Tus máquinas, tus referencias y tu gente dadas de alta. Cada operario entra con un código y ya está.
Volvemos con lo que ha salido. Si no lo quieres, se acabó ahí, y te llevas el histórico de esa semana.
Rellena esto y te llamamos. Sin compromiso, sin instalar nada y sin que te enseñemos una demostración de dos horas: en veinte minutos por teléfono se ve si esto te sirve.
Te escribimos o te llamamos en menos de 24 horas, y contesta una persona. Si te corre prisa, tienes el correo directo aquí al lado: info@mecasistemas.com.